miércoles, 8 de julio de 2009

-No todo el mundo vale para esto.

-Sigo sintiéndome capaz, pero necesito tiempo.
-Creo que se te ha acabado el crédito.
-Lo he intentado, con todas mis fuerzas.
-Hay que hacerlo, en ese punto se acabaron los ensayos.
-¿Qué te han dicho?
-Imagínate.
-¿Están muy cabreados?
-Es tu segundo fracaso.
-Yo soy el primero al que le jode no responder a las expectativas de la cúpula.
-Hablas demasiado. Le das demasiadas vueltas.
-Lo sé.
-No eres un intelectual.
-Lo sé, lo sé, soy un hombre de acción.
-Que no se atreve a apretar el gatillo.
-Latente. Hombre de acción latente. Está dentro de mí. Queriendo expresarse. Queriendo salir para servir a la causa. Soy un fanático. Dentro de mí hay un soldado. Un soldado desesperado por poder hacerlo.
-Tus fracasos nos han puesto en evidencia y en peligro a todos nosotros. ¿Dónde ha acabado Carlos después de lo que hiciste el mes pas
-¡No dejo de pensar en eso! Cada noche. Por eso debo redimirme.
-¿Redimirte? Hablas demasiado. Lo de ayer es imperdonable, no van a dejar que
-¡Lo tenía! Has visto cómo le apunté.
-Claro que lo vi. Y él también te vió. Se dio la vuelta, supo que medio segundo antes le estabas apuntando a la nuca, y también supo que no podrías.
-Cuando me miró lo tenía encañonado entre los ojos. Hubiera causado el mismo efecto que en la nuca.
-Pero lo miraste, sí, ya me lo repetiste veinte veces.
-Ese ha sido mi fallo, mirarle a los ojos.
-Por favor, eso es una ñonería. Déjalo, déjalo, por el bien de todos nosotros.
-He aprendido. Sé lo que no tengo que hacer.
-Te ha reconocido. Y esos dos que estaban al lado también. Desaparece. Y no vuelvas.
-Uno aprende de los errores.
-Esto no es una academia. A ese momento hay que llegar aprendido. Acabaste abrazado a aquél árbol, vomitando.
-Por favor, diles que lo haré, que la próxima vez lo haré. Dentro de mí hay un soldado. Sólo quiero liberarlo. Por favor, ¿qué será de mi vida si no consigo liberar al soldado?
-No todo el mundo vale para esto.
-Pero él sabe, mi soldado me dice cada noche, todas las noches, que ha nacido para esto. Para redimirme un día, un día epifánico en el que sabré por fin cuál es mi cometido en esta vida, aunque la pierda al instante siguiente. Es un fanático que vive para salir de mí y liberarnos a todos de la opresión a que nos some
-¿Epifánico? ¡Joder! Hablas demasiado.

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