-Me dijo que hacer el amor requiere un gran esfuerzo físico.
-¿Eso te dijo?
-Le contesté que todo amor es físico.
-Bien dicho. Y un poco químico, también.
-Espera. Siguió. Me dijo que hacer el amor conmigo era como torear de salón.
-Huy, ¿te lo aclaró o te abandonó a la deriva en el mar de las múltiples interpretaciones?
-Tómatelo cómo quieras, me dijo.
-Te abandonó en el mar.
-Sí.
-Esperaba más de ella, la verdad.
-Yo también.
El bocadillo de queso
-
Para Rebeca García-Soldado
Ella recordaba a su padre como el corazón más puro que jamás había conocido
en esta vida y, mientras lo contaba, yo pensab...
Hace 5 días


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