-Me dijo que hacer el amor requiere un gran esfuerzo físico.
-¿Eso te dijo?
-Le contesté que todo amor es físico.
-Bien dicho. Y un poco químico, también.
-Espera. Siguió. Me dijo que hacer el amor conmigo era como torear de salón.
-Huy, ¿te lo aclaró o te abandonó a la deriva en el mar de las múltiples interpretaciones?
-Tómatelo cómo quieras, me dijo.
-Te abandonó en el mar.
-Sí.
-Esperaba más de ella, la verdad.
-Yo también.
El escritor corriente (John Cheever y otros)
-
Cheever disponía de una habitación sin ninguna comodidad en el sótano del
edificio donde residía y todas las mañanas se vestía con traje y corbata
para baj...
Hace 2 horas

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada