-A veces me falta el aire.
-A veces me falta el dinero.
-Cuando me falta el dinero no puedo respirar.
-A veces me falta el amor.
-A veces me falta el sexo.
-Cuando me falta el sexo no puedo amar.
-A veces me falta papá.
-A veces me falta mamá.
-Cuando me falta mamá lloro a papá.
-A veces me falta algo.
-A veces me sobra todo.
-Cuando me sobra todo me falta algo.
-A veces quiero.
-A veces puedo.
-Pero sólo a veces.
-Sí, a veces siempre es a veces.
-Y siempre nunca es siempre.
-Estamos sembrados
-Oye , quiero dejar claro que, a pesar de lo que dije, a mí nunca me falta sexo. Nunca me falta mi sexo. Me faltan algunos milímetros de mi sexo, eso sí. Porque yo soy muy de añorar el centímetro y medio que nunca he tenido.
-¿Los milímetros te faltan a veces o siempre?
-...

¡Cuánto echaba de menos tus líneas! A veces me faltan para abrir o cerrar el día. Siempre espero que nunca (aunque a veces) faltes. Y si faltas siempre puede asomarse uno a tu adiós.
ResponderSuprimirUn abrazo.
A mi me falta hierro. Estoy increiblemente agotada jajaja un abrazo.
ResponderSuprimirExcelente!!!!!!!!!!!! En este momento me estoy ahogando pero no por falta de dinero, sino por ser dos, que quiere ser uno.
ResponderSuprimirUn beso
Me lo copia para leerlo varias veces!!!!!!!!!!!!
Para tocar las nubes, por ejemplo, me faltan siempre. Y mira que los nimbos están relativamente bajos.
ResponderSuprimirA mí siempre me falta algo, no sé por qué.
Interesante guión. Por cierto, ¿cuánto miden esos puntos suspensivos finales? ¿Miden todos lo mismo?
Un saludo.
A mi a veces me faltan palabras para contestarte, aunque si no contesto también me falta algo...un lío ya te digo.
ResponderSuprimirya no me falta nada: estas tu con tus hermosas palabras
ResponderSuprimir¡Cuántas veces he vivido el "a veces"!
ResponderSuprimirMuy bonito, comme d'habitude.
¡Un final matador!
ResponderSuprimirImpecable éste, Blanco. De aplauso.
ResponderSuprimirUn saludo.
Me faltan cinco pa'l peso y me sobra peso.
ResponderSuprimirA veces me faltan veces.
ResponderSuprimirCasi siempre me sobra un nunca.
A mí me sobran cosas; tengo tanta felicidad como pena, por eso no quiero desequilibrar la balanza
ResponderSuprimirPincio
Muchas gracias, Daniel. Por cierto, que espero tu crítica descarnada. Si no te atreves a decirme que no te ha gustado, no temas, mi ego es inconmovible. Un abrazo.
ResponderSuprimirLentejas, Bruja, lentejas.
Si eres dos tendrás cuatro pulmones, ¿cómo puedes ahogarte, Roxana? Muchas gracias.
A ti solo no, Jesús. A todos siempre nos falta algo. Esa es la condición para seguir, supone el psicoanalista barato que llevo dentro. Por supuesto que mis puntos suspensivos no miden siempre lo mismo. Cuando salen del agua, por ejemplo, encogen un poco. Si el agua está fría, encogen un poco más.
Ya no sé cómo darte las gracias, Madison.
Gracias, Mercè.
Respecto del A veces, recomiendo leer la última entrada de Madison, Recuerdos.
¡Gracias, Xibeliuss!
Me gusta la palabra "impecable". Decir de alguien que es impecable. No digo que mi dialoguito merezca esa palabra, ¿eh? Gracias, Víctor.
¡Baldanders, a ver si la semana que viene!
Gracias por volver, Lanita.
El delicado equilibrio, Pincio.
Ademas de escritor eres filosofo..estas lineas dicen mucho del alma humana...Y como siempre igual de divertido
ResponderSuprimir¿Qué más soy?, dime qué más soy. ¿Linda Roma, eh? Nosotros la conocimos un fin de año de hace un par de años. Inolvidable.
ResponderSuprimirja,ja,ja...muy grande ese final. Esta visto que hay buenas ideas y buen material por aqui.
ResponderSuprimirSaludos..
¡Thank you, Henry! Saludos.
ResponderSuprimirFantástico.
ResponderSuprimirBrillante e inspirado.
Un abrazo.
Jose, eres exageradamente amable. Te lo agradezco mucho.
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